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jueves, 10 de noviembre de 2016

ÁNGEL GUINDA LE DEDICA ESTAS PALABRAS A "PIEDRA DE LA HONDA"



Palabras de ÁNGEL GUINDA sobre "PIEDRA DE LA HONDA"


Se abre la puerta

Recientemente he conocido la obra completa del extraordinario poeta serbio Vasko Popa. Sus Apuntes sobre poesía incluyen el texto “La puerta” que aquí reproduzco.

“¿Por qué abrir la puerta?

Hay que buscar tanto tiempo para encontrarla. A veces está en una pared, a veces en el techo, a veces debajo del mismo cabezal.

Y es tan difícil abrirla. Te rompes las uñas sólo para entreabrirla y no te puedes detener en el umbral más de un instante: se te nubla la mirada, te precipitas al abismo.

¿Por qué abrir esa puerta que no lleva a ninguna parte? Abres sus hojas y ante ti se descubre la oscuridad, la hueca oscuridad. Si por lo menos condujera a otro cuarto, a un jardín o un balcón con hermosa vista?

Sin embargo hay que abrirla. A cualquier precio hay que abrir esa puerta.

Para que haya aire.”

Abrimos la puerta de esta Piedra de la honda, y nuestra disposición a la lectura, nuestra atención, nuestro conocimiento se airean con la palabra de música, compromiso humanitario y acción en los poemas de Antonio Capilla.

El libro todo es un aldabonazo a la razón para que la sensibilidad despierte de ese estar en el mundo bajo los efectos de la Gran Anestesia, para que el entendimiento mismo reaccione y deje de manifestarse indiferente.

Poesía admonitoria, desgarrada. Poesía contra la impunidad en los abusos del Poder, contra el maltrato y el terrorismo de género, contra la corrupción ética y política, contra la codicia y avaricia, contra el silencio cómplice de culpabilidad.

Poesía empática a favor de los pueblos oprimidos (“Rosas de Palestina”), de las trabajadoras, trabajadores, niñas y niños explotados, más: esclavizados; a favor de los sin techo, de cuantos padecen hambre de alimentos, sed de esperanza.

Elegía por cuantos sufren los efectos de las masacres, de las guerras, de las grandes catástrofes.

Poesía en defensa de los grandes valores humanos como la justicia, la libertad, la tolerancia, la integración.

Testimonio vivo de que “el amor afirma y nunca niega”.

Con este libro nuestro poeta milita ya en la vanguardia combativa y constructora de los poetas de la conciencia crítica.

Ángel Guinda




Antonio Capilla, PIEDRA DE LA HONDA, Editorial Vitruvio, Madrid, 2016


martes, 8 de noviembre de 2016

SUS PIES ESTÁN CLAVADOS AL CARRUSEL DEL MUNDO

Sus pies están clavados al carrusel del mundo
con su historia truncada su vida en almoneda
y no hay puntal que aguante del carrusel el vuelco
el creciente clamor que apela a las conciencias
esta injusticia enorme del vecino inocente
que avocan al destierro cuando su casa incendian.

Y no, no hay mar que trague los gritos del horror
las súplicas crecientes ante la indiferencia
este dolor aciago del vecino al que arrancan
su derecho a ser libre cuando su patria queman
gargantas desmedidas, corazones de témpano
que el embuste propalan y avivan las hogueras.

Porque el miedo es la garra que la perfidia acrece
y la ignorancia, carne de una jauría que es ciega;
y ambos furias titánicas que tunden con empeño
al hermano transido que a nuestra casa llega
los ojos extraviados la fiebre en las pupilas
y palmas de esperanza que en sus espaldas quiebran.


Antonio Capilla, PIEDRA DE LA HONDA, Editorial Vitruvio, Madrid, 2016


sábado, 5 de noviembre de 2016

CERCA DE SIERRA MORENA


CERCA DE SIERRA MORENA

Cerca de Sierra Morena
mi pueblo es blanco y alegre
como ha de ser de mi tierra
todo pueblo que se precie.
En el centro hay una plaza.
Y, en la plaza, la farola
al caminante que pasa
alumbra la noche toda.
Tiene una iglesia mi pueblo
hecha de miel y canela
donde una Virgen de ensueño
asunta al cielo se eleva.
Veo la cárcel entre juegos
muy cerquita de la escuela...
escuela cárcel, ¡silencio!,
donde los chiquillos tiemblan.
Mi pueblo se asoma a un río
que de mi tierra es bandera
y a otro pequeño y chiquito
que en mi corazón alienta.
Soñados senderos verdes
son del Vïar las riberas
donde mi infancia se pierde
entre los juncos y gredas.
En mi pueblo ves las casas
enjalbegadas por fuera;
enormes copos del alba
donde la nieve no nieva.
Y en sus calles las señoras
de hamacas en las aceras
huelen a jazmín y a rosas,
a azahar y a hierbabuena.
¡Ay, nostalgia que me quema,
que lejana ya la infancia
me ha embargado de mi tierra
en los albores del alba!
¡Oh, tierno cantar que subes
de sus campos, de sus aguas
y enamorado te hundes
en mi carne enamorada!
Profundo canto hechicero
de sus gentes, de sus casas,
que se me anuda en el cuerpo
con mi Andalucía del alma.
El canto en fin que es mi sino
y por recordar mi infancia
en mi entraña ha renacido
con anhelos y esperanzas.

(Antonio Capilla. poema revisado de VIENTO DEL SUR, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2009)